Ir al contenido
Onco Center Cancún

Para pacientes y familias de Onco Center Cancún

¿Qué quieres entender hoy?

Elige un tema o busca una palabra. Lo escribió y lo revisó nuestro equipo, para que llegues a tu consulta con menos dudas.

Para empezar

Lo básico, en textos breves que revisó nuestro equipo. Toca uno para leerlo completo.

Qué es el cáncer y qué hace un oncólogo

El cáncer no es una sola enfermedad: es un grupo grande de enfermedades que tienen algo en común, el crecimiento de células malignas que forman tumores e invaden otros tejidos. La oncología es la especialidad que lo estudia, lo diagnostica y lo trata. Con cada paciente, el oncólogo hace tres cosas. Diagnosticar: estudiar un fragmento del tumor, la biopsia, que es imprescindible para tratar bien la gran mayoría de los tumores. Evaluar: una vez confirmado el diagnóstico, saber en qué etapa está, con estudios de imagen como la tomografía, la resonancia o el PET, endoscopias y marcadores en sangre. Tratar: con el tipo de cáncer y su etapa en la mano, elegir el tratamiento más adecuado para ti según los consensos vigentes en México y en el mundo.

Revisado por Dr. Luis Ferbeyre Binelfa · Ver su perfil

Cuándo sospechar: los síntomas que no hay que dejar pasar

Si alguno de estos síntomas dura más de dos semanas, acude a tu médico: un bulto o un engrosamiento en el seno o en cualquier parte del cuerpo; un lunar nuevo o un cambio en uno que ya tenías; una llaga que no sana; ronquera o una tos que no se quita; cambios en el hábito del intestino o de la vejiga; malestar después de comer o dificultad para tragar; subir o bajar de peso sin razón; un sangrado o una secreción inusual; sentirte débil o muy cansado. Muchos de estos síntomas los causan enfermedades benignas. Lo importante es descartar a tiempo que sea cáncer: cuanto antes se encuentra, más opciones de tratamiento hay.

Revisado por Dr. Luis Ferbeyre Binelfa · Ver su perfil

Factores de riesgo: lo que puedes cambiar y lo que no

Un factor de riesgo es cualquier cosa que eleva la probabilidad de tener una enfermedad. Algunos no se eligen: los genes que heredamos, la edad, el sexo, el tipo de piel. Otros sí: fumar, el exceso de alcohol, una dieta pobre en fibra y rica en grasa y carne roja, el sobrepeso, no hacer ejercicio, exponerse al sol sin protección. Cada cáncer tiene los suyos. En el de mama pesan la edad, los antecedentes familiares, la menopausia tardía y la terapia hormonal; en el de colon, la dieta, la obesidad y los pólipos; en el de pulmón, el tabaco; en el de piel, el sol y la piel clara; en el de cuello uterino, el virus del papiloma humano. Conocer tus factores de riesgo sirve para elegir contigo qué estudios de detección te convienen y cada cuánto.

Revisado por Dr. Luis Ferbeyre Binelfa · Ver su perfil

Los estudios de detección: para qué sirven y cuándo

Las pruebas de detección buscan el cáncer antes de que dé síntomas. Antes de indicarte una, tu médico te pregunta por tu edad, tus enfermedades anteriores, las de tu familia y tu estilo de vida, y juntos ponen en la balanza las ventajas y los inconvenientes. Las más usadas: la mastografía, a partir de los 40 años, cada uno o dos años; el Papanicolaou, al menos cada tres años, y la prueba del virus del papiloma humano; la sangre oculta en heces, la sigmoidoscopia y la colonoscopia para el colon y el recto, a partir de los 50; el antígeno prostático (PSA) y el examen de próstata; la revisión de la piel; el examen de la boca. Un resultado anormal no siempre significa cáncer: puede hacer falta otra prueba, y la única manera segura de saberlo es la biopsia.

Revisado por Dr. Luis Ferbeyre Binelfa · Ver su perfil

Las opciones de tratamiento y cómo se eligen

El tratamiento del cáncer se decide caso por caso, según el tipo de tumor, su etapa y la persona. Las herramientas principales son cinco. La cirugía quita el tumor con un margen de tejido sano. La radioterapia trata con radiaciones zonas donde la cirugía no llega o dejaría secuelas. La quimioterapia son medicamentos que atacan las células cancerosas en todo el cuerpo; a veces se da antes o después de la cirugía. La terapia hormonal bloquea las hormonas de las que dependen algunos tumores, como los de mama, endometrio y próstata. La inmunoterapia y la terapia blanco son moléculas diseñadas para bloquear las señales de crecimiento del tumor de forma más selectiva. Hoy se estudia una muestra del tumor para saber qué medicamento le hace efecto. Por eso no conviene compararse con otro paciente: cada caso es único.

Revisado por Dr. Luis Ferbeyre Binelfa · Ver su perfil

Cáncer y nutrición

Las defensas del organismo dependen en buena parte de cómo vivimos y cómo comemos, y eso cuenta tanto para reducir el riesgo de cáncer como para sobrellevar su tratamiento. Lo esencial cabe en pocas líneas: tomar al menos dos litros de agua al día; comer frutas y verduras con frecuencia; reducir al mínimo la grasa animal, el alcohol, los carbohidratos refinados y los productos en conserva, salados o ahumados; mantener un peso adecuado y moverse. El sedentarismo y el sobrepeso predisponen a algunos tipos de cáncer, como el de mama y el de colon. Durante la quimioterapia, cuéntanos qué puedes y qué no puedes comer: ajustamos el tratamiento de los efectos secundarios a eso.

Revisado por Dr. Luis Ferbeyre Binelfa · Ver su perfil

Los tipos de cáncer más frecuentes

Después del cáncer de piel, en México los más frecuentes son el de mama en la mujer y el de próstata en el hombre. Qué lo causa, cómo se nota, cómo se diagnostica y cómo se trata cada uno.

16 temas

Cáncer de piel

Es el cáncer más frecuente del mundo. Su causa principal es la exposición prolongada al sol; también hay casos hereditarios. Casi no da síntomas: aparecen lesiones de crecimiento lento que no cicatrizan en la cara, el cuello, los antebrazos, la nariz, las mejillas, los labios y la frente. El diagnóstico se hace con el examen de la lesión y se confirma con el estudio de la pieza después de quitarla; si la lesión es grande, se toma una biopsia antes. En la gran mayoría de los casos basta una cirugía con márgenes libres de tumor; en lesiones muy superficiales pueden usarse cremas. Se previene con protección solar desde la infancia, evitando el sol entre las 11 y las 16 horas, y tratando a tiempo las lesiones premalignas, como las queratosis.

Cáncer de mama

Es el cáncer más frecuente en México. No se conoce su causa, aunque pesan los antecedentes familiares, los tumores benignos o las hiperplasias previas, las mamas densas después de los 40 años y la terapia hormonal prolongada. Por lo general no da síntomas: la mujer nota un bulto no doloroso, o la mastografía o el ultrasonido muestran una lesión sospechosa. Cuando da síntomas suele estar avanzado. El diagnóstico se hace única y exclusivamente con biopsia con aguja gruesa (trucut); quitar el nódulo con cirugía para llegar al diagnóstico está contraindicado, y la citología con aguja fina no es confiable cuando sale negativa. Esa muestra permite estudiar receptores hormonales y HER2, que definen qué medicamentos pueden actuar. La etapa se determina con mastografía, radiografía de tórax, ultrasonido hepático y estudio de los huesos; en casos seleccionados, gammagrama óseo o PET. En etapa inicial el tratamiento es la cirugía; si está más avanzado se suman quimioterapia, radiaciones y tratamiento hormonal o biológico, que reducen el riesgo de recaída. La detección temprana se logra con mastografía, ultrasonido, exploración por un médico experimentado y autoexploración.

Cáncer de próstata

Frecuente en México y en el mundo. No se conocen sus causas; se han identificado factores como los hereditarios, el uso de hormonas en el fisicoculturismo, la cirrosis y las infecciones crónicas. El primer síntoma suele ser levantarse a orinar más de tres veces por noche; después, dolor lumbar, sangre en la orina u obstrucción urinaria. Se diagnostica con el antígeno prostático en sangre (PSA) y la biopsia de próstata; la extensión, con tomografía abdominopélvica y radiografías de los huesos. El tratamiento depende de la edad y de la esperanza de vida: cirugía radical en tumores iniciales, bloqueo hormonal en etapas avanzadas, resección transuretral para mejorar los síntomas urinarios, quimioterapia cuando lo demás no funciona y radioterapia en casos seleccionados. Se detecta a tiempo con el PSA anual desde los 50 años y consulta ante cualquier alteración.

Cáncer colorrectal

Muy frecuente en México y en el mundo. Sus factores de riesgo son una dieta rica en proteínas y grasas y pobre en fibra, el estreñimiento y el sobrepeso; también puede ser hereditario. Los síntomas más frecuentes son sangrado rectal, cambios en el hábito intestinal, dolor abdominal y cólicos, anemia inexplicable y pérdida de peso; a veces debuta como una obstrucción intestinal en personas que llevaban tiempo con síntomas sin ir al médico. Se confirma con colonoscopia y biopsia; la etapa, con tomografía toracoabdominal y el estudio de la pieza después de la cirugía. En etapa temprana el tratamiento es solo cirugía; en etapa avanzada se suma quimioterapia. Si la lesión está en el recto, se puede empezar con radiaciones y quimioterapia para conservar el esfínter. Se previene con una dieta rica en fibra, buena hidratación, menos grasa animal y proteínas, sin obesidad, alcoholismo ni sedentarismo; y se detecta a tiempo con la colonoscopia, que encuentra y retira los pólipos antes de que se vuelvan cáncer.

Cáncer de cuello uterino (cérvix)

Muy frecuente en México. Su causa es la infección persistente, durante años, por el virus del papiloma humano de alto riesgo (tipos 16, 18, 31, 33, entre otros), que se adquiere en las relaciones sexuales; el inicio temprano de la vida sexual, el número de parejas y el tabaquismo elevan el riesgo. Los síntomas principales son la infección vaginal persistente y el sangrado espontáneo o durante las relaciones. El diagnóstico inicial se hace con el Papanicolaou y la colposcopia con biopsia; la extensión, con tomografía abdominopélvica y, en algunos casos, cistoscopia y rectoscopia. En casos tempranos el tratamiento es la histerectomía, a veces con extirpación de los ganglios pélvicos; en etapas más avanzadas, radioterapia, con quimioterapia para mejorar su resultado en tumores grandes. Se previene con el Papanicolaou anual y el tratamiento oportuno de las lesiones por el virus del papiloma.

Cáncer de ovario

Frecuente en México. No se conoce su causa; se atribuye a factores hereditarios y al uso de talco. Los síntomas son el aumento del volumen del abdomen con sensación de plenitud, molestias para orinar o para evacuar, o la aparición de una hernia. Se diagnostica con ultrasonido pélvico o tomografía abdominopélvica; el marcador Ca125 en sangre orienta. La etapa se determina en la cirugía, en la que el cirujano, además de retirar la matriz y los ovarios, explora todo el abdomen y toma múltiples biopsias. Solo cuando es muy temprano se evita la quimioterapia; la mayoría de las pacientes llegan en etapas avanzadas y la necesitan. No es prevenible, pero se puede detectar temprano con un ultrasonido pélvico o transvaginal anual, sobre todo a partir de los 50 años.

Cáncer de útero (endometrio)

Raro en México. Su causa es el exceso de estrógenos por obesidad, insuficiencia hepática o uso de hormonas durante muchos años. El primer síntoma es el sangrado vaginal en una mujer de más de 60 años; avanzado, provoca dolor y distensión abdominal. A toda mujer posmenopáusica con sangrado vaginal de origen uterino se le debe hacer un legrado diagnóstico o una biopsia endometrial. La extensión se determina con tomografía abdominopélvica y radiografía de tórax, y con más detalle en la cirugía. El tratamiento es la cirugía cuando el tumor es extirpable, seguida de radioterapia si hay riesgo de recaída; la quimioterapia se indica en casos seleccionados o inoperables.

Cáncer de tiroides

Es el cáncer de cabeza y cuello más frecuente en México. Sus causas no están definidas; se asocia a radiaciones, tiroiditis, bocio y, en algunos casos, herencia. Se nota como un aumento de volumen en el cuello, justo arriba del esternón, o como ganglios crecidos a los lados; avanzado, provoca ronquera, dificultad para tragar y falta de aire. Los estudios de base son la citología por aspiración con aguja fina y el perfil tiroideo; la extensión se determina con tomografía de cuello y tórax y, en algunos casos, PET. El tratamiento fundamental es la cirugía, casi siempre la tiroidectomía total, con o sin los ganglios. Después, en muchos casos, yodo radiactivo o radiaciones. Quien pierde la tiroides toma levotiroxina de por vida y, a veces, calcio y vitamina D.

Tumores de cabeza y cuello: lengua, laringe y nasofaringe

El cáncer de lengua y el de laringe comparten causas: tabaquismo, alcoholismo, reflujo gastroesofágico y virus del papiloma. En la lengua, los síntomas son molestia y ardor y dolor de oído; se diagnostica con una biopsia por sacabocado bajo anestesia local. En la laringe, ronquera, molestia al tragar, falta de aire y dolor de oído; se diagnostica con endoscopia y biopsia, y la etapa con tomografía de cuello. En etapa inicial, la lengua se trata con cirugía, con o sin radioterapia, y la laringe con radioterapia o resección endoscópica con láser. En etapas avanzadas se combinan quimioterapia, radiaciones y, en la laringe, cirugía radical, que cuesta la voz y exige traqueotomía permanente; por eso la cirugía mutilante se deja como última opción. La visita periódica al dentista o al cirujano maxilofacial detecta lesiones precancerosas (manchas blancas o rojas en la boca). El cáncer de nasofaringe, raro en México, se asocia al virus de Epstein-Barr: ganglios en el cuello, obstrucción nasal, dolor de cabeza, visión doble o dolor de oído; se diagnostica por nasofaringoscopia con biopsia y se trata sobre todo con radioterapia, con o sin quimioterapia.

Cáncer de esófago y de estómago

El cáncer de esófago no es frecuente en México; lo causan el alcoholismo, el tabaquismo y el reflujo gastroesofágico. Da dificultad para tragar, dolor en el pecho y pérdida de peso. Se diagnostica con endoscopia y biopsia, y la etapa con tomografía. En etapas iniciales el tratamiento es la cirugía; avanzado, se asegura la alimentación con una gastrostomía y se dan radiaciones y quimioterapia paliativas. Se previene dejando el tabaco y el alcohol y tratando el reflujo; en personas de riesgo, la esofagoscopia detecta lesiones premalignas como el esófago de Barrett. El cáncer gástrico sí es frecuente: gastritis crónica, infección por Helicobacter pylori, alcohol, tabaco y alimentos ahumados. Da dolor de estómago, náuseas, vómito y pérdida de peso. Se diagnostica con endoscopia y biopsia. Localizado, se opera (gastrectomía) y se sigue con quimioterapia; avanzado, quimioterapia, asegurando antes que el paciente se alimente bien. Se previene tratando la gastritis y el Helicobacter, sin alcohol ni tabaco, y con gastroscopia ante síntomas persistentes.

Cáncer de hígado, de vesícula y de páncreas

El cáncer de hígado es poco frecuente en México; lo originan la cirrosis por hepatitis B y C y la cirrosis alcohólica. Da pérdida de peso, dolor e ictericia. Se diagnostica con biopsia hepática guiada por ultrasonido o tomografía, pruebas de hepatitis y el marcador alfafetoproteína. Inicial, cirugía; tardío, tratamiento con medicamentos dirigidos. Se previene con la vacuna contra la hepatitis, transfusiones solo cuando hacen falta y sin alcoholismo. El cáncer de vesícula es raro y más frecuente en la mujer; lo causan la inflamación crónica por infección o cálculos. Muchas veces es un hallazgo de patología después de operar una vesícula por cálculos. Se trata con cirugía de la vesícula y de la porción de hígado donde se asienta; avanzado, quimioterapia para mejorar los síntomas. El cáncer de páncreas es relativamente frecuente; se atribuye a alcohol, tabaco, obesidad e inflamación crónica. Da dolor, pérdida de peso e ictericia. Se diagnostica con tomografía y CPRE con biopsia; a veces el diagnóstico se hace en la cirugía. Limitado al páncreas, la operación de Whipple seguida de quimioterapia es la mejor opción; en algunos casos, radioterapia.

Cáncer de pulmón

Relativamente frecuente en México. Sus causas principales son el tabaco y la exposición al asbesto. Da tos, pérdida de peso y expectoración con sangre; avanzado, falta de aire y dolor en el tórax. Es más frecuente en hombres, aunque en mujeres va en aumento. Se diagnostica con radiografía o tomografía de tórax y biopsia, por broncoscopia si el tumor está cerca de los bronquios o guiada por tomografía si está cerca de la pared; la extensión, con tomografía de cráneo, tórax y abdomen y, a veces, PET. En casos tempranos el tratamiento es la cirugía para retirar todo o parte del pulmón; avanzado, quimioterapia con o sin radioterapia. Se previene sin fumar ni convivir con fumadores; en fumadores de largo tiempo mayores de 40 años, una tomografía de tórax lo detecta a tiempo. Quien trabaja con polvo de construcción debe protegerse de inhalarlo.

Cáncer de riñón, de vejiga y de testículo

El cáncer de riñón no es frecuente, pero va en aumento; se asocia a herencia, tabaco, malformaciones renales e insuficiencia renal. Da sangre en la orina, dolor lumbar, dolor en los huesos y pérdida de peso. Se diagnostica con tomografía, citología de orina y biopsia guiada. Se trata extirpando el riñón enfermo si el otro funciona; con metástasis, quimioterapia, y radiaciones o ácido zoledrónico para el dolor óseo. El cáncer de vejiga, más frecuente en hombres, se atribuye al tabaco, a parásitos y a químicos industriales. Da sangre en la orina, frecuencia urinaria y dolor. Se diagnostica con cistoscopia y biopsia. Inicial, resección transuretral y quimioterapia dentro de la vejiga para evitar recaídas; avanzado, cirugía radical con un reservorio de intestino, o radioterapia. El cáncer de testículo es relativamente frecuente en hombres jóvenes; se asocia al descenso tardío del testículo. Crece sin dolor. Se estudia con ultrasonido y marcadores en sangre (DHL, HCG, AFP) y tomografía. El tratamiento es la orquiectomía; si el tumor es grande o se ha extendido, quimioterapia, que en este cáncer da muy buenos resultados incluso con metástasis.

Tumores de huesos y de partes blandas

El cáncer en los huesos casi siempre es secundario: metástasis de cánceres frecuentes como el de mama y el de próstata. El tumor primario más frecuente en el adulto es el mieloma múltiple, de causa desconocida: dolor en los huesos, anemia, infecciones y daño renal. Se estudia con radiografías de todos los huesos, análisis de sangre y biopsia de médula ósea, y se trata con quimioterapia y, a veces, radiaciones. En adolescentes, el osteosarcoma crece rápido y con dolor cerca de la rodilla o el hombro; se sospecha con radiografías y resonancia, se confirma con biopsia, se busca extensión en el pulmón con tomografía, y se trata con cirugía y quimioterapia combinadas. Los sarcomas de partes blandas son raros, a cualquier edad, incluso en niños. Crecen cerca de la columna o en los miembros, a veces con dolor o trastornos del movimiento. Dos pruebas son imprescindibles: la resonancia magnética con contraste, y después la biopsia. Se tratan con cirugía y, en algunos casos, radiaciones y quimioterapia.

Leucemia y linfoma

Las leucemias son enfermedades de la médula ósea, que libera a la sangre células tumorales que desplazan a los glóbulos rojos y blancos normales. Hay muchos tipos, agudos y crónicos: fatiga, palidez, pérdida de peso, fiebre, ganglios crecidos, infecciones y hemorragias. Se diagnostican con biopsia de médula ósea y análisis de laboratorio, y se tratan con quimioterapia y, en algunos casos, trasplante de médula. Los linfomas nacen de los linfocitos, sobre todo en los ganglios: el primer signo suele ser un ganglio que crece, con fiebre, pérdida de peso, escalofríos o comezón. Hay dos tipos, Hodgkin y no Hodgkin, y el tratamiento depende del subtipo, que se define con la biopsia de un ganglio. La extensión se estudia con tomografía de cuello, tórax y abdomen y, a veces, resonancia, PET y biopsia de médula. El tratamiento principal es la quimioterapia, con o sin radiaciones; la cirugía solo sirve para tomar la muestra.

Tumores cerebrales

Son poco frecuentes y de causa desconocida, aunque algunas enfermedades genéticas predisponen. Dan dolor de cabeza, mareos, problemas visuales, vómito y convulsiones. Se diagnostican con resonancia magnética y biopsia. Rara vez salen del cerebro, pero por el lugar donde están son un problema difícil para el neurocirujano. El tratamiento es la cirugía para retirar todo el tumor o parte de él, seguida en la mayoría de los casos de radiaciones con quimioterapia para evitar o retrasar la recaída. Otras opciones son la cirugía estereotáctica y el gamma knife: radiaciones en dosis alta y tiempo corto sobre el tejido tumoral.

Factores de riesgo

Anticípate: lo que eleva la probabilidad de cada cáncer, lo que se puede cambiar y lo que no.

8 temas

Cualquier cosa que eleva la probabilidad de que una persona desarrolle una enfermedad. Los hay hereditarios (genes que pasan de padres a hijos), biológicos (sexo, raza, edad, tipo de piel), ambientales (rayos UV, humo de cigarro ajeno, smog, pesticidas) y de comportamiento (fumar, beber alcohol, comer mal, no hacer ejercicio). Conocer los tuyos sirve para elegir contigo qué estudios te convienen y cada cuánto.

Edad mayor de 50 años; historia familiar de cáncer de mama o de ovario; primera menstruación antes de los 12 años; menopausia después de los 55; ningún embarazo o el primero después de los 30; obesidad o aumento importante de peso después de la menopausia; terapia hormonal.

Más frecuente en mayores de 50 años; historia familiar de cáncer colorrectal o de pólipos adenomatosos; dieta alta en grasa y carnes rojas y baja en fibra, frutas y verduras; obesidad o inactividad física; fumar y consumir alcohol.

Fumar cigarro, tabaco o pipa; historia familiar de cáncer de pulmón; exposición repetida a radón o asbesto (sobre todo en fumadores), radiación, arsénico, contaminación ambiental o humo de otros fumadores; enfermedades de los pulmones.

Más frecuente en mayores de 50 años; historia familiar de cáncer de ovario (madre, hermana, hija, abuela o tía); mutaciones hereditarias de los genes BRCA1 o BRCA2; ascendencia judía asquenazí; ningún embarazo. Se sospecha también de los medicamentos para la infertilidad, la exposición al talco, la terapia de reemplazo hormonal y la obesidad.

Hombres mayores de 50 años; historia familiar de cáncer de próstata (padre, hermano, hijo); los hombres afroamericanos tienen cerca del doble de riesgo; dieta alta en grasas saturadas y baja en frutas y verduras.

Exposición a los rayos ultravioleta del sol o de las cámaras de bronceado; piel clara; historia familiar, sobre todo de melanoma; vivir en climas soleados; exposición en el trabajo a alquitrán, arsénico o radio.

Primera relación sexual a edad temprana; varias parejas sexuales; fumar; infección por el virus del papiloma humano; un sistema inmunológico débil por trasplante, quimioterapia o uso crónico de esteroides. Es más probable en mujeres afroamericanas, hispanas e indoamericanas.

Síntomas de alarma

Los síntomas generales y los de cada localización. Ninguno confirma un cáncer; todos merecen consulta.

9 temas

Si alguno dura más de dos semanas, acude a tu médico: un engrosamiento o un bulto en el seno o en cualquier parte del cuerpo; un lunar nuevo o un cambio en uno existente; una llaga que no sana; ronquera o una tos que no se quita; cambios en los hábitos del intestino o de la vejiga; malestar después de comer; dificultad para tragar; aumento o pérdida de peso sin razón; sangrado o secreción inusual; sentirse débil o muy cansado. Muchos los causan enfermedades benignas; lo importante es descartar a tiempo el cáncer.

Un nódulo en la mama; ganglios crecidos en la axila; cambios en la forma, el tamaño o la textura de la piel de la mama; enrojecimiento; hundimiento o pinzamiento de la piel; cambios en el pezón, secreción, retracción o cambio de dirección del pezón.

Sangrado rectal; sangre en las heces o en el papel; diarrea o estreñimiento prolongados; cambios en la forma o el tamaño de las heces; dolor abdominal o cólicos persistentes; sensación de querer evacuar sin resultado.

En el endometrio: sangrado vaginal después de la menopausia, sangrado irregular antes de ella, cambios en los hábitos intestinales o urinarios. En el cuello uterino: sangrado después de las relaciones sexuales o fuera del periodo, flujo vaginal excesivo.

Deseo frecuente de orinar; dificultad para iniciar o interrumpir el chorro; imposibilidad de orinar; chorro débil o que se corta; dolor o ardor al orinar; sangre en la orina o en el semen; dificultad para tener una erección; dolor frecuente o rigidez en la espalda baja.

Una tos que no desaparece y empeora; dolor constante en el pecho; tos con sangre; falta de aire, silbidos o ronquera; neumonías o bronquitis repetidas; inflamación del cuello y la cara; pérdida de apetito o de peso; fatiga; dedos en palillo de tambor.

Un nódulo duro o una tumoración en un testículo; cambio de consistencia; sensación de peso en el escroto; dolor sordo en el vientre, las ingles o la región lumbar; acumulación repentina de líquido en el escroto; dolor o molestia en el escroto o el testículo.

Lesiones blancas o rojas en la boca; una úlcera o un endurecimiento de los tejidos. Si fumas o masticas tabaco, o tomas alcohol con frecuencia, revisa tu boca con tu dentista cada seis meses.

Una mancha nueva; cambios en el tamaño, el color, la forma o la consistencia de una mancha existente; una úlcera que no cicatriza; un lunar con comezón, dolor o cambios; un nódulo de crecimiento lento, perlado, con pequeños vasos; un nódulo con costra o que sangra; una mancha roja que crece con superficie rugosa.

Estudios de detección

Las pruebas que encuentran el cáncer antes de que dé síntomas, y a quién y cada cuánto se recomiendan.

8 temas

Las pruebas de detección buscan el cáncer antes de que dé síntomas. Antes de recomendarte una, tu médico te pregunta por tu edad, tus problemas médicos anteriores y los de tu familia, tu salud en general y tu estilo de vida, y juntos ponen en la balanza ventajas e inconvenientes. Un resultado anormal no siempre significa cáncer: puede hacer falta otra prueba, y la única manera segura de saberlo es la biopsia. En Onco Center, según tu riesgo personal, te indicamos las que te corresponden; varias se hacen aquí mismo.

La mastografía es una radiografía especial que a menudo encuentra un cáncer tan pequeño que ni la mujer ni su médico pueden sentirlo. A partir de los 40 años, cada uno o dos años. En el examen clínico, el médico revisa los senos y las axilas en busca de bultos u otros cambios. El cáncer de seno también puede darse en hombres.

En el Papanicolaou se raspan suavemente células del cuello uterino para examinarlas; se recomienda al menos cada tres años a toda mujer con vida sexual, y en Onco Center puede ser convencional o en base líquida, con detección y tipificación del ADN del virus del papiloma humano. Un resultado alterado o no concluyente se estudia con colposcopia, que permite tomar biopsia o legrado. El cáncer de cuello uterino lo causa el virus del papiloma, que puede permanecer en el cuerpo muchos años.

El médico revisa el útero, la vagina, los ovarios y el recto para detectar cambios de forma o de tamaño, con un espéculo que permite ver la parte superior de la vagina y el cérvix.

La sangre oculta en heces se busca en el laboratorio en muestras colocadas en tarjetas especiales; hecha cada uno o dos años entre los 50 y los 80 años, reduce la probabilidad de morir por cáncer colorrectal. La sigmoidoscopia revisa la parte baja del colon y el recto con un tubo delgado y flexible, cada cinco años. La colonoscopia examina el colon entero, cada diez años, y permite retirar los pólipos antes de que se vuelvan cáncer.

En el examen oral, médicos y dentistas revisan labios, lengua, boca y garganta en busca de cambios. En el examen de la piel se revisa toda la piel, sobre todo las áreas expuestas al sol, para encontrar tumores (epiteliomas o melanomas) o lesiones precancerosas como las queratosis; está indicado en personas con antecedentes de cáncer de piel, piel clara o exposición crónica al sol.

En el examen rectal digital el médico palpa la próstata a través de la pared del recto en busca de zonas duras o abultadas. El PSA mide en sangre una proteína que libera la próstata; un nivel alto puede indicar cáncer, aunque también sube con otros problemas prostáticos. Se recomienda anualmente a partir de los 50 años.

Detecta la osteopenia y la osteoporosis (falta de calcio en los huesos). Se recomienda a la mujer en la menopausia, a quien toma tratamiento hormonal por cáncer de mama y al hombre con cáncer de próstata en bloqueo androgénico. Detectarlas a tiempo permite tratarlas y evitar fracturas de cadera y aplastamientos vertebrales, frecuentes a partir de los 65 años.

Glosario

Las palabras que vas a escuchar en consulta, dichas en una línea.

16 palabras

Adenoma
Un tipo específico de pólipo que probablemente se convierta en canceroso.
Antígeno prostático específico (PSA)
Marcador tumoral, una proteína que libera el tejido prostático, que puede encontrarse en niveles más altos en hombres con cáncer de próstata o con otro trastorno prostático.
Benigno
Tumor que no es canceroso.
Biopsia
Extirpación de una muestra de tejido que luego se examina con el microscopio para detectar células cancerosas. Es casi siempre imprescindible para decidir y ejecutar un tratamiento.
Broncoscopia
Procedimiento en el que se usa un tubo delgado y flexible con una luz en el extremo para examinar el interior de los pulmones y tomar una muestra de líquido o tejido.
Colonoscopia
Examen que permite explorar el interior del colon y el recto con un tubo iluminado para detectar pólipos o cáncer.
Ganglio linfático
Órgano minúsculo con forma de frijol que ayuda a combatir las infecciones.
Maligno
Tumor que es canceroso.
Metástasis
Diseminación del cáncer desde su lugar de origen hacia otra parte del cuerpo.
Oncólogo
Médico que se especializa en el tratamiento de las personas con cáncer.
Pólipo
Crecimiento en el colon o el recto que es un factor de riesgo de cáncer colorrectal.
Pronóstico
Estimación que hace el médico sobre la posible evolución del paciente.
Prostatectomía
Extirpación de toda la glándula prostática.
Quimioterapia
Uso de medicamentos de alta especialidad para destruir células cancerosas.
Radioterapia
Uso de radiaciones de alta potencia para destruir las células cancerosas.
Tumor
Crecimiento anormal de un tejido del cuerpo.

Para saber más

Páginas de confianza, en español, para leer con calma.

3 páginas

La entrada de Onco Center: el cristal con su logotipo, el lazo rosa y, al fondo, la recepción

Quiénes somos

Un equipo que trabaja en conjunto por cada paciente

Onco Center Cancún es una sociedad civil de profesionales con experiencia, integrada como un equipo multidisciplinario que trabaja en conjunto para resolver, de la mejor manera posible, cada problema de salud de nuestros pacientes, con base en la experiencia y el conocimiento científico. Nos dedicamos al bienestar físico, psicológico y social de la persona con cáncer.

Nuestra misión es brindar una atención responsable y de excelencia al paciente y a su familia, y ofrecer información completa y transparente sobre el diagnóstico y el tratamiento, para que cada paciente tome la decisión más adecuada en su beneficio.

Cancún recibe millones de visitantes al año y muchos de ellos necesitan atención especializada lejos de casa. Atendemos a pacientes de otras ciudades y de otros países, en español, inglés y francés, y trabajamos con aseguradoras mexicanas e internacionales. Si vienes de fuera, coordinamos tus estudios y tus consultas para que aproveches el viaje.

¿Te quedó una duda?

En consulta la resolvemos con calma. Agenda en línea, escríbenos por WhatsApp o llámanos.

o llama al 998 884 1307